
Describir algo tan grande como una ruta de tres días en
btt en compañía de siete personajes totalmente entregados a la causa, es muy difícil. Seguramente habrá momentos en que no encontraré las palabras, pero para los que estuvimos allí no hará falta, enseguida recordaremos la sensación del agua de lluvia en las piernas o la plenitud después de coronar el
Triador. De todas maneras lo intentaré.
Después de salir de Barcelona a las 18.30h nos dirigimos toda la expedición formada por
Toni,
Miquel,
Jaume,
Zarazúa (monitor de
espinning del
Holmes),
Xavi y Sergio hacia
Vielha, donde al día siguiente iniciaremos la
Pedals de
Foc. No se a que viene este nombre, pues durante los 220 km del recorrido, el único fuego que
ví fueron las cuatro brasas de la chimenea del
refugi de
Montgarri, que utilizamos para quitarnos el
frio y que supuso uno de los momentos mas interesantes de toda la aventura. Pero no adelantemos los acontecimientos y vayamos por partes.
El viernes después de dormir mas o menos a ratos en el Hotel
Pirene, y en un ambiente totalmente Titan
Desert (tres tíos nerviosos en una habitación con infinidad de material de
btt, mapas, hojas de ruta, geles... todo tirado por el suelo) nos presentamos al desayuno y después de comer mucho, poco o nada, un taxi nos lleva con las bicicletas hasta la salida del puente de
Vielha, donde comienza la ruta.

Empezamos a estirar y vemos que no estamos solos, un grupo de
Sant Cugat y alguno más nos acompañará
durante los tres días, encontrándonos básicamente en los siete puntos de control donde es necesario sellar para demostrar que te has tragado los 220 km y para que te entreguen el
maillot exclusivo de la
Pedals de
Foc como premio.

Iniciamos pues la ruta con dos
GPS (
Miquel y Yo), tres que ya han hecho la
Pedals (
Toni,
Jaume,
Miquel), siete
roadboock uno de ellos en la potencia (
Miquel) dos
Walkie-
talkie ( yo y Sergio), siete móviles y una cámara de fotos mas o menos buena (
Miquel).
Los primeros 20
kilometros podemos decir que “no eran
siclabes” ya me entenderán los que me han de entender. Otras frases que se repetirá durante toda la ruta son “con alegría” de
Xavi, “te sube la punta” de
Zarazúa , “Maricón el último” de un servidor, “Yo voy tirando” de Sergio, “Vosotros id tirando” de
Toni, y “vas tan tranquilo viendo el paisaje y
plof” de José
María, que aunque no ha venido lo tenemos presente y no nos extrañaría verlo en la llegada diciendo que lleva diez minutos esperándonos...

Despues de inciclar un rato, llegamos a unas vistas increibles sobre uno de los miles de embalses de la Val d'Aran

Poco a poco vamos superando kilómetros y pasado el pueblo de
VILALLER, aparece el primer
subidón,
COLL DE
SERRERES (1.355 m), donde tendremos el primer control. Son unos 400 m de desnivel en 3,8 km al 9,3 % que sirven para entrar en calor.
Zarazúa y yo nos hemos despistado del grupo al ver la iglesia y nos hemos hecho un poco de
lio con la calle que iniciaba la pista, así que mi primer
Coll lo hago con el gancho en el cuello intentando cazar al pelotón. Y así, cada uno a su ritmo, llegamos a Casa
Joanot, donde sellamos y nos encontramos con el grupo de
Sant Cugat. Primeras cervezas del
Carajillo Team, aunque en esos momentos desconocíamos de su existencia.


Después de la primera bajada rápida, iniciamos la subida hasta la ermita de
Sant Salvador. Creo que
fué en esta subida donde empiezan las hostilidades que marcarán el resto de kilómetros hasta la misma puerta de la
Pedals en
Vielha.
Miquel, que se presenta a la
NonStop (los 220 km de una tirada)) se quería tomar esta salida como un entrenamiento (
jajaja) y llevar un ritmo de 160 pulsaciones máximo que le permita aguantar las 20 horas
aprox. que tardará en la
NonStop. Ya, le había provocado un par de veces con
escapaditas a las que no respondía, manteniendo su
ritmito de entreno, su cara de concentrado...pero se ve que rabiaba por dentro, porque en una de esas oigo un “ a la mierda las pulsaciones” o algo así y le veo pasar como una moto. No le pilla nadie hasta la ermita.

Una vez arriba, por primera vez veo la inmensidad del valle donde estamos. Nos hacemos un montón de fotos, tantas que en un momento el grupo no sabe a que fotógrafo mirar, si a
Xavi o a mi. Es un lugar muy especial, solitario, majestuoso. Cuando me cuentan que
Probike monta allí uno de los controles de firmas con su avituallamiento me alegro de hacer la ruta por nuestra cuenta, así he podido apreciar este lugar en estado puro.

Nueva bajada y mientras vas tan tranquilo y llenas los bidones en la plaza del pueblo de
CASTELLARS,
plof, subida al
COLL DE LA
PERANERA (1595 m).

Nos advierte
Toni que es la peor pista por la que pasaremos, la mas odiosa, 9
kilometros de grava suelta al 7%, de los que tres
kms son al 9%.
Continúan las hostilidades.
Zarazúa que ha ido muy fuerte todo el día, se desinfla y ya no responde a los ataques.
Miquel y yo no vamos picando, aunque en el fondo son series: apretamos diez minutos y luego recuperamos, y así llegamos hasta el
Coll. Esperamos a
Zarazúa y se pone a llover débilmente. Decidimos no esperar al resto del grupo, pues pensamos que están muy retrasados y es mejor llegar lo antes posible para no mojarnos. En la bajada por carretera de unos ocho kilómetros nos cae el diluvio. Un agua fría que impresiona pero que a mi me producía una sensación de experiencia única. ¿Que clase de loco disfruta por una carretera solitaria, bajando a casi 50 km hora con una lluvia de gota gorda y
fría que si abres la boca puedes beber tranquilamente? Yo.
Cuando llegamos a Casa
Batlle en LES IGLESIAS,
Miquel temblaba de frío. Uno del otro grupo que ya había llegado estaba
contentísimo con la experiencia, igual que yo, y me comento que “esto no se paga con dinero” y es verdad.
Después de una de las mejores duchas calientes de mi vida, veo que ya han llegado los demás.
Xavi, de color morado
afrutado con ligero color azul a causa del
frío, anda descalzo y chorreando por mitad del patio. Le dejo mi habitación doble, para que se duche, pues la comuna donde se alojará el resto del grupo está a tope. Mas cervezas. Son las 19 h y tenemos un hambre brutal, pero esperaremos a que llegue el equipo de apoyo. Isabel,
Bea,
Maricel y el
petit Aran.(
Correee niñoooo). Mas cervezas. Ya nos hemos reunido todos y empieza el mejor momento del
dia, cuando recordamos la jornada. Mas cervezas.

A eso de las nueve creo, llegan las chicas. Cenamos y a dormir. Mañana es el día clave. El
Triadorrrrrrr.