

Hago un filmación de la parte contraria a la ruta que seguimos, pues he visto que hay una variante por este lado.
BTT por todas partes, carreras, pedaladas, duatló, triatló.


Al poco de salir, ya tengo mi primer impulso para abandonar el camino. Una extensa pradera que recorro en linea recta.
Aparecen tambien los primeros franceses naturistas. La nueva moda es hacer grandes recorridos con burros a los que cargan todo el peso de las mochilas, las tiendas, comida e incluso a los niños. El conjunto es muy bonito de lejos, pero de cerca, los burros apestan, se paran cada dos pasos y llevan una nube de tábanos revoloteando a su alrededor.
Una parte del camino coincide con el acceso al Ibon d'Estanés y nuevamente andamos en medio de una romería. También se nota que hay mucha oveja. Me hace gracia esta parte de la pista, en la que los rebaños han hecho unos surcos con el ancho justo de una oveja al lado de otra.
Al día siguiente salimos dirección Candanchú. Subidita de bienvenida paralelo a una garganta. Varios grupos hacen también la misma etapa, por tanto no estaremos tan solos como en CF en el que hacíamos el sentido inverso al mundo y no veíamos a nadie hasta la tarde.

Detrás nuestro han salido Iñaki y su descendiente Daniel. No tardamos en congeniar y ya no nos separaremos en toda la ruta, entreteniéndonos en las largas y monótonas caminatas de los días siguientes. Llegamos al Valle de los Sarrios como recompensa a la subida. Un paisaje precioso muy parecido al de Somiedo. La imagen será la típica de la Senda. Isabelenka con un bichito pegado a la espalda. Y Daniel el fotógrafo cazado.
Justo al final del prado de la foto aparece una manada de unos 30 sarrios bajando por una pared imposible. Espectáculo natural.
Una vez que salimos de la zona turística, vuelve un poco la normalidad y nos adentramos en un bonico hayedo que recuerda a nuestra Fageda d'en Jordà.
Saliendo a campo abierto, encontramos la merienda: frambuesas silvestres a kilos. Grandes y maduritas. Lo que costó atravesar esta zona. En todo momento veías una frambuesa espectacular que te hacía parar a pillarla.